¿Dónde estás, Bernadette? (Where’d You Go, Bernadette?)
EE.UU., 2019, 109′
Dirigida por Richard Linklater.
Con Cate Blanchett, Kristen Wiig, Billy Crudup, Judy Greer, Steve Zahn, Laurence Fishburne, Troian Avery Bellisario y Jóhannes Haukur Jóhannesson.

La brújula

Por Rodolfo Weisskirch

¿Adónde va Bernadette? O mejor dicho ¿adónde va su director? Richard Linklater siempre tiene una brújula en la mano. Siempre la tuvo, pero a veces sus ambiciones derivan en trabajos que no terminan de estar completamente procesados y ahí puede sobrevenir el extravío momentáneo. Generalmente, el cine de Linklater intenta salir en busca de personajes que se están abriendo camino en la vida, que no saben muy bien lo que están buscando. De ahí que el descubrimiento surja en el desarrollo de las películas. Algo de ese reflejo parece a veces retrotraernos a su propia obra y su capacidad de construir un discurso personal.

De dificil encasillamiento, el director de Slackers se distingue por la simpleza y efectividad con la que resuelve historias con innumerables diálogos, algo que podría significar un problema. No obstante, si algo ha tratado de evitar Linklater a lo largo de su obra es el error de caer en films discursivos. No significa que las ideas de mundo no aparezcan difuminados. De hecho hay, solapadamente, una cuota didáctica que se filtra en su cine –Boyhood, de hecho, muestra el aprendizaje constante que tiene el protagonista desde su infancia hasta el final de la adolescencia- pero siempre ha intentado que esto quede implícito en el aprendizaje de los personajes, de ahí que no podamos afirmar que en su cine la moral es una imposición en vez de ser el resultado de la experiencia vital de los personajes. Por eso la narración es el vehículo para que Linklater hable por medio de sus personajes.

¿Donde estas, Bernadette? es, particularmente, un ejemplo de esa búsqueda de identidad, pero en una edad madura. O mejor dicho, un reconfirmación de los sueños y aspiraciones de la protagonista, que tras un rotundo fracaso profesional ha caído en la ansiedad y la depresión. Y con eso, arrastra a toda su familia. Asi las cosas, Linklater pretende alejarse de narrar un cuento depresivo. La protagonista no va a llevar un arma a un hospital o un programa de televisión y dispararle a su anfitrión (jejeje). Acá hablamos de una persona que siempre ha escapado cuando el mundo se le derrumbaba, y al enterarse de que la han estafado, decide escaparse nuevamente. Las ansiedades en el mundo del director no son grandes actos, grandes show off, sino más bien lo contrario: son momentos de aislamiento.

Linklater elige en este caso, quizás extrañamente, un tono absurdo. Diseña a la protagonista como una persona antisocial y a la vez nos pone un poco de su lado, estableciéndonos en el contexto en el que ella vive. Al igual que en Boyhood la familia que se desmembra. Los ojos del director se posa por eso en el personaje de Bee, la hija de Bernadette, para que sea la narradora de la historia, y la testigo de como sus padres se van distanciando cuando sus caminos empiezan a ser opuestos.

Sin embargo, a diferencia obras anteriores, donde las crisis potencia la creatividad y el humor de sus protagonistas, en ¿Donde estás Bernadette? a Linklater parece costarle acelerar la narración. Es por eso que se toma un poco más de una hora, un poco más de la mitad del film para explicar y reiterar todo lo que hizo y le pasa en la cabeza al personaje. Construye, si, un documental lúdico sembrando información innecesaria -y acude a cameos de veteranos intérpretes- para hacer más sustentable un relato que de a poco se desacopla, como si no encontrara el tono preciso. El film arranca a la hora diez aproximadamente, pero tampoco en ese tramo final termina diciendo algo que no se haya dicho previamente.

¿Donde estas, Bernadette? no es una feel good movie ni una comedia dramática inspiradora, es decir, no debe confundirse con esas películas en las que un personaje desea superar sus temores y alejarse de todo aquello que le enferma la cabeza: sus vecinos, las madres del colegio de su hija, la tecnología, etc., por eso viaja al lugar más recóndito del planeta… y ahí logra reencontrarse con todo aquello que perdió. No. No hay nada de edulcorado ni edificante en el cine de Linklater. Y esta película no es la excepción. De ahí que nos quede la sensación de que si no fuera por la caricaturesca, pero a la vez atractiva interpretación de Cate Blanchett como Bernadette, el film funcionaría mejor como película hecha para televisión que para cine. Linklater tiene oficio para lograr un entretenimiento menor, ok, pero no consigue concretar una obra que apueste menos a la explicación psicológica del comportamiento de la protagonista que a la contemplación audiovisual de la transformación del personaje. 

Billy Crudup, Kristen Wiig, Judy Greer, Laurence Fishburne. Sumando todos esos nombres, Linklater no logra desarrollar ni articular cada personaje secundario, aparte de otorgarles un poco de simpatía. Solo la debutante Emma Nelson, tiene un poco más de carisma para romper el molde de un elenco acartonado. Por eso todo vuelve y gira sobre Blanchett. Aunque no termina siendo completamente insulsa, el retrato psicológico del personaje es totalmente superficial y algo banalizado. Y si bien la premisa podría recordar un poco a La vida secreta de Walter Mitty y a Comer, beber, amar, Linklater nunca sale a la búsqueda de un relato de aventuras que rompa la monotonía o el clásico arco dramático espiritual-sentimental. Queda, entonces, en un término medio a todo. Paradójicamente, un relato que busca la emoción pero sin desbordes, y a la vez una sátira social tibia, que nunca termina de comprenderse como critica a un presunto modo de vida de la clase alta estadounidense.

En esa búsqueda, como todo extravío, los personajes de Linklater viven, se expanden, aprenden. Pero en su búsqueda por nuevos caminos, el extraviado es Linklater, con o sin brújula en su poder. 

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