El castillo en el cielo (Tenkû no Shiro Rapyuta)
Japón, 1986, 124′
Dirigida por Hayao Miyazaki

El mundo, perdido

Por Carla Leonardi

El castillo en el cielo es considerada como la segunda película de animación producida por el Studio Ghibli, luego de Nausicaa del valle del viento (1984), aunque ésta última fue realizada por el mismo creador un año antes de la fundación del mítico estudio, como ya hemos comentado. Que se trate de uno de los primeros films del estudio, se advierte en la sencillez de la animación que emplea el realizador, la cual irá complejizandose con el correr del tiempo. Pero si bien utiliza una técnica de animación tradicional, ello no le resta valor a la película. Por el contrario, realza sus condiciones, básicamente gracias a la rigurosidad con que utiliza esta técnica de corte artesanal.

Sostenida sobre el código de una película de aventuras, donde de lo que se trata es del camino de aprendizaje y maduración que realiza el héroe en su periplo explorando un nuevo mundo, El castillo en el cielo tiene un protagonista, si. Pero como en buena parte de lo que sucederá con los demás films del estudio, casi siempre el protagónico será para una mujer. Aquí la protagonista es una jovencita, llamada Sheeta. Adelantado a su tiempo, Miyazaki crea para esta y muchas de sus películas a una heroína mujer. La mujer queda situada como valiente, activa y dotada de una misión que puede cambiar el destino de la humanidad, trascendiendo el bastante más tradicional y acotado rol de esposa y madre que el cine de aventuras supo construir a lo largo de casi un siglo.

Al comienzo, nuestra heroína es llevada prisionera en una aeronave del gobierno que surca los cielos, la cual es atacada por una banda de piratas liderada por Dola. En este punto, aparece de entrada un elemento retro-futurista, que es una de las características del estilo Ghibli. La aeronave es una mezcla de barco alimentado con carbón, que al mismo tiempo, navega por el aire como si fuese un avión moderno. En el medio del enfrentamiento aéreo entre piratas y agentes del gobierno, Sheeta aprovecha para escapar, pero cae de la aeronave hacia el vacío. El poder de una piedra que lleva en su collar, le permite aterrizar placida y casualmente en los brazos de un joven minero llamado Pazu, quien se convierte en adelante en su aliado en la aventura. Un dato clave es que Sheeta recibió la piedra de manos de su madre, sin conocer su origen. Esta se activa de manera fantástica cuando es utilizada por la persona indicada. La piedra que carga Sheeta es símbolo entonces de un poder ancestral que debe cuidar. Al mismo tiempo, es el objeto codiciado que se disputan gobierno y piratas porque puede conducirlos hasta la maravillosa isla en el cielo llamada Laputa (que se asemeja al Edén y cuyo palacio rebosa de tesoros).

Que Sheeta caiga del cielo como un ángel para Pazu, señala no sólo el elemento fortuito sino también maravilloso del milagro del encuentro amoroso. El destino de ambos jóvenes se une, no sólo porque ambos son huérfanos sino porque coinciden en su mutuo interés por acceder a la isla Laputa. Mientras que Pazu, anhela convertirse en aviador para descubrir la mítica isla que alguna vez fotografió su fallecido padre, de Sheeta, al descubrir que es la legítima princesa heredera de Laputa, depende la preservación de las tradiciones y la vida en la mítica isla en el cielo.

Otro personaje interesante es Dola, la líder de los piratas, que actúa saqueando junto a sus hijos. Se trata de una mujer que se maneja con independencia y voz de mando. Miyazaki subvierte con este personaje la sumisión femenina al hombre y el mundo mismo de la piratería, ocupado tradicionalmente por varones. Al mismo tiempo, resulta interesante el viraje de Dola a lo largo de la película. Si al comienzo es una oponente de Sheeta, en el tramo final se vuelve su aliada en la lucha contra las fuerza militares que responden a Muska. Esto es porque Dola, logra empatizar con ella. Es que en su juventud también fue una mujer intrépida y capaz de sacrificarse para proteger a su amado.

Muska es el villano, antagonista de Sheeta. Un joven ambicioso, influyente y misterioso, que responde al gobierno y es capaz de movilizar al ejército para recapturar a Sheeta. Muska manifiesta querer evitar el mal con que Laputa amenaza a la tierra. Intimida a Sheeta con hacerle daño a Pazu como modo de lograr que coopere con él para encontrar la isla en el cielo.

La aventura hacia el castillo en el cielo implica, por tanto, un crecimiento para los jóvenes protagonistas en tanto iniciación en el amor como frente a las crueldades del poder. En el caso de Pazu, la película da cuenta de su devenir como hombre, que está ligado al valor de apostar en acto por una mujer. De ahí que se una a los piratas para salvarla. Para Sheeta, la aventura implica su transformación en mujer, que la película marca con el corte de las trenzas, como peinado que remite a la infancia. Y también implica para ella el aprendizaje de que hay valores superiores a las gratificaciones personales. De ahí que ella esté dispuesta a resignar su lugar como reina de Laputa y sacrificar la piedra que tantas desgracias trae -al ser fuente de codicia de terceros- solo con el fin de salvar a la humanidad, representada en esa bella creación ecológica que es Laputa.

La isla de Laputa (claro homenaje del director a Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift) planea en el cielo gracias al cristal de volucita, desarrollado por los científicos, lo que también, en alguna medida altera la clásica representación de un hecho sobrenatural, sino que en este caso es una deriva de la ciencia, otra obsesión de Miyazaki. El castillo en el cielo de Laputa da cuenta entonces de las maravillas que puede desarrollar la invención humana, si, pero a la vez -y esto es otro aspecto central en las películas de Miyazaki: el señalamiento moral en torno al uso equivocado del conocimiento- de los peligros de que estos desarrollos caigan en las manos equivocadas. De ahí que la isla fuera abandonada 700 años atrás y que sea encontrada en un estado de destrucción casi post-apocalítico. De ahí que una de las ideas repetidas en el tiempo por su director sea el cuestionamiento a la tecnocracia y a toda forma de totalitarismo, inclinándose por una defensa del humanismo y la naturaleza. Incluso el sorpresivo viraje que llevan a cabo los piratas, que pasan a ser aliados de nuestros héroes, va en la dirección de una mejor distribución que evite la concentración monopólica de los bienes y recursos. Por segunda vez (pero no última), la ecología como una ética para el mundo es la clave del cine del director.

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