La biblioteca de los libros olvidados (Le Mystère Henri Pick)
Francia, 2019, 100′
Dirigida por Rémi Bezançon.
Con Fabrice Luchini, Camille Cottin, Alice Isaaz, Bastien Bouillon, Josiane Stoléru, Astrid Whettnall y Marc Fraize y Hanna Schygulla y Marie-Christine Orry.

El escritor oculto

Por Carla Leonardi

Jean-Michel Rouche (Fabrice Luchini) es un reconocido crítico y ensayista literario de París, devenido en mediocre divulgador de novedades editoriales en un programa de televisión. Frederic Koska (Bastien Bouillon) es un joven escritor, frustrado, porque su primera novela, titulada La bañera, no se ha vendido bien en las librerías. Y Daphné Despero (Alice Isaa), es una joven editora, novia de Frederic, que busca encontrar un material nuevo e interesante, digno de publicación, que le permita crecer en la editorial para la cual trabaja. 

Estos tres personajes, estancados y sin dirección clara, encuentran un motivo que devuelve la pasión por la literatura a sus vidas a partir del descubrimiento que realiza Daphné. Durante su estadía en la casa de su padre, en el apartado pueblo de Crozon (en la zona de Bretaña), Daphné se entera de la existencia la llamada “Biblioteca de los libros rechazados”. Allí encuentra el manuscrito de un inédito escritor, perdido y olvidado en medio del mar de manuscritos de esa curiosa y estrafalaria biblioteca. Su ideólogo fue el bibliotecario del pueblo Jean-Pierre Gourvec, fallecido hace 10 años, quien buscó, a modo de homenaje y culto, reunir y mantener con vida en un lugar a aquellos libros que fueron rechazados por el circuito comercial del mundo editorial.

Desde allí ve la luz, por obra de la intuición de Daphné, Las úlltimas horas de una historia de amor de Henri Pick, un hombre fallecido hace tres años, que fue el pizzero del pueblo. La novela cuenta los momentos finales de una pareja y, en paralelo, los últimos días de la trágica agonía del célebre poeta ruso Aleksander Pushkin, como telón de fondo. El libro rápidamente se convierte en un suceso editorial y la mítica parte de atrás de la pizzería donde el enigmático e ignoto talento la escribió, en un lugar de culto que empieza a ser frecuentado por curiosos turistas. 

Y aunque muchos escritores como Kafka, Bukowski e incluso las hermanas Bronte, surgieron fuera de la escena urbana cultural y vivieron de oficios mientras escribían, el mito del escritor excelso camuflado como hombre común que habría sido Henri Pick, no parece cerrarle a Rouche. Su teoría de que se trata de una farsa editorial, que está dispuesto a desenmascarar en vivo en su programa de televisión, mientras entrevista a la viuda de Pick y la joven descubridora Daphné, provoca un escándalo y le cuesta su matrimonio y su trabajo.

La contraposición entre la ficción (o el mito literario) y la realidad, como dos posturas en pugna o que podrían hibridarse, en el sentido de que la realidad tiene estructura de ficción. Al menos ese es el debate que pone en escena La biblioteca de los libros olvidados. El film es la adaptación de la novela homónima del escritor francés David Foenkinos y se construye como una variante del código de un policial de enigma (al cual el título original, Le mystère Henri Pick, hace referencia), aunque narrado en clave de comedia, donde el misterio está en averiguar quién escribió verdaderamente la novela. 

¿Es posible que un hombre como Henri Pick, sin instrucción académica formal y sin antecedentes de formación autodidacta a través de la lectura, sea un genio escritor, hasta ahora desconocido? Desempleado, pero ahora entusiasmado, Roche se lanza a resolver el misterio. Su cinismo y obstinación, chocan con férrea defensa de la memoria del pizzero, por parte de su hija Joséphine (Camille Cottin), una maestra separada que tiene un hijo de edad escolar.

Rouche y Joséphine se transforman, por tanto, en la pareja romántica que al comienzo se repele, pero que cede en sus posiciones en pos del interés común de descubrir la verdad. De esta manera consiguen funcionar como la dupla del detective y su asistente, como una suerte de Sherlock Holmes con su Watson, que sigue las pistas de su pesquisa, investigando viejos archivos y entrevistado a potenciales testigos y sospechosos de ser ser el autor de la aclamada novela. Por supuesto, la revelación llega por casualidad y con la lógica de La carta robada, de Edgar Allan Poe, donde el verdadero autor se mantuvo oculto, precisamente porque estaba a la vista desde el mismo comienzo del film. En el tramo de la solución final al enigma de Henri Pick, el director realiza un uso interesante del espejo y del foco y fuera de foco sobre el verdadero escritor, dando cuenta del doble juego de la ficción-mito literario contrapuesto con la realidad, así como de lo que está oculto y de lo que se hace presente como esclarecimiento.

La biblioteca de los libros olvidados, a diferencia de las trilladas y convencionales comedias de enredo francesas que solemos ver en los estrenos de los jueves, funciona gracias a un guión consistente y original desde el policial de enigma, que como a los protagonistas, consigue insuflar, por medio de la comedia, una vitalidad que últimamente había perdido.Si, está el mundo editorial, pero no está comentado desde la solemnidad o el cinismo que habitualmente vemos representado. Si, está el problema de la ambición y los límites éticos de la necesidad de construir una estrategia de marketing sostenida sobre la fabulación pública. Pero afortunadamente la película es bastante más que eso.

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