Sonic: La película (Sonic the Hedgehog)
EE.UU.-Japón-Canadá, 2020, 99′
Dirigida por Jeff Fowler.
Con James Marsden, Ben Schwartz, Jim Carrey, Natasha Rothwell, Tika Sumpter, Neal McDonough y Adam Pally.

Has been

Ignacio Balbuena

Son tiempos raros, estos en los que vivimos. La voz de los fans (o colectivamente, el fandom, como se le dice ahora) viene resonando cada vez más fuerte. Y en general son una fuerza muy negativa, porque como gente de mierda hay en todos lados, hay muchos fandoms que son activamente tóxicos. Así es como tuvimos la campaña de review bombing que pretendía inundar de Capitana Marvel de críticas negativas antes del estreno, o los cientos de youtubers que se dedicaron a despotricar en contra de Los últimos Jedi por arruinar por completo todo el legado de Star Wars. Protestas contra reboots con personajes femeninos, protestas ante el casting de determinados actores que quizás no peguen con el personaje, y así. Esto último no es nuevo, cuando castearon a Robert Downey Jr. como Iron Man, los foros de mensajes se llenaron de mensajes negativos. Y cuando Michael Keaton fue anunciado como Batman, hubo gente que mandaba cartas a Warner a modo de protesta.

Todo esto que siempre existió de alguna manera, se vio potenciado con el advenimiento de Facebook, Twitter y el resto de las redes sociales. Así llegamos a la película de Sonic, que tuvo una reacción tan pero tan negativa a su primer tráiler, que tuvieron que básicamente volver al tablero de dibujo y rediseñar al personaje por completo para toda la película entera. Un trabajo intenso, dado que la película de Sonic que estrenó Paramount es una mezcla de live-action con un Sonic realizado íntegramente en 3D. Por suerte ahora se estrenó la película y los animadores abandonaron el crunch (horas extras, estrés, etc) y ya se estarían reuniendo con sus familias.

La versión original, rechazada por el fandom y la que se estrenó.

Pero detengámonos ante el hecho de que la reacción de los fans básicamente forzó a una major a rehacer una película. Algo realmente sorprendente y un verdadero signo de los tiempos. En rigor, el diseño de Sonic inicial era horrible. Pero muchas películas horribles llegan a estrenarse, véase sino el caso de Cats.Un film quetuvo tantos problemas con sus VFX que básicamente hicieron una versión 1.1 y la mandaron a los cines corregida. Otro delirio. En fin, como les decía: tiempos raros estos en los que vivimos. En algún sentido, Paramount tuvo con todo este tema del rediseño del personaje una especie de campaña viral de marketing gratis, gracias a los fans que se dedicaron a hacer memes y burlarse del primer diseño. Cabe destacar que este no era un caso debacklash virulento como ocurrió en otros casos, sino que la cosa era más bien burlona.

Era público interesado en la película el que reclamaba algo diferente y más fiel al personaje, así que en algún sentido fue positivo que Paramount los escuchara. Al fin y al cabo, Sonic es una película para chicos pero también para los nerds de 20a 30 años que jugaron juegos de Sonic en los ‘90 (como este redactor).

Otra cuestión a considerar es la idea de producir y estrenar una película de Sonic en 2020. Yo no soy el target demográfico de esta película, claramente una película para chicos hecha y derecha. No familiar como las de Pixar o con chistes para adultos como algunas de Dreamworks. Sonic es una película más bien para niños, sin ningún costado edgy. Es una película linda y bien hecha (quizás inofensiva y algo olvidable) sobre estar solo y hacer nuevos amigos, tener aventuras, el valor del hogar, y blabla. También es una película con mucho product placement descarado, especialmente de Olive Garden que aparece dos veces, la segunda casi como una suerte de chiste interno.

No me voy a poner en ese lugar del fan que reclama fidelidad al original. Banco mucho la saga de Resident Evil de Paul W.S Anderson que básicamente toma el mundo de Resident Evil para expresar una visión propia, tanto en términos temáticos como visuales. No hay prácticamente nada de los videojuegos allí salvo personajes que remiten al juego por sus nombres y no mucho más. Pero en ese caso por lo menos se toman varios elementos de la saga original y están allí, remixados y en función de ideas estéticas nuevas. La película de Sonic en cambio, simplemente…existe. Algún productor pensó que era buena idea y hoy está en las salas. Hay algunos elementos ‘clásicos’ del personaje que están presentes, pero no demasiados. 

La primera imagen que aparece en cuadro al ver la película es un sprite de Sonic de su época 16 bits. Esa es la imagen de Sonic que invoca nostalgia, que hace titilar algo dentro del nerd de veintipico que se sumó a ver esta película. Lamentablemente es una imagen que forma parte del logo de Sega que abre la película, y nada más. Esta estética se retoma al final, cuando la película pone en los créditos un rap hecho para la película cantado por Wiz Khalifa, Lil’ Yachty y otros. Hubiera sido hermoso tener una película hecha en animación pixel art que invoque, al igual que el juego Sonic Mania, los mejores años del erizo. Pero por supuesto, no la hubiera visto nadie, hubiera sido un producto de culto para los fans más hardcore. Y ahí está el problema de Sonic, un personaje que está lejos de tener hoy la popularidad de digamos, un Pikachu, o un Mario. Sonic tocó techo en los años ‘90, con juegos revolucionarios a nivel gameplay y con una estética moderna, colorida y lisérgica que podría haber sido la base para una gran película.  Y Esa es la cuestión: Sonic ya no es un personaje popular y mainstream. Es un personaje con series de YouTube cómics sobre el hecho de que es un has been, es un personaje que ya se reconoce auto paródico en una cuenta de twitter muy prolífica que produce grandes memes. Es básicamente un personaje de culto.

Los escenarios psicodélicos del Sonic CD, una joyita oculta. Ideales para una película, pero ausentes.

Pero por supuesto, SEGA no puede tratar a su gran mascota de esa forma. Es como una estrella de pop que en vez de resignarse a hacer un tour de greatest hits y llenar lugares chicos, insiste en tocar para estadios casi vacíos sacando discos nuevos y horribles. Así es que llegamos a esta película de Sonic que sin ser mala, desperdicia un montón de potencial para hacer una película más extraña y personal. 

Lo peor de todo es que el comienzo es sino prometedor, al menos interesante. Vemos a Sonic correr velozmente por una recreación muy fiel de la clásica Green Hills Zone, ese bosque verde lleno de loop-de-loops en los que el personaje da vueltas. Pero Sonic tiene que mantenerse oculto y su figura paterna, un gran búho, lo manda para la tierra usando los anillos dorados que Sonic junta en el juego como las moneditas de Super Mario. Solo que acá esos anillos son portales a otros mundos.

Es todo muy raro y realmente me dejó pensando si ese búho místico era nuevo o estaba sacado de algún juego. Después de todo, Sonic tiene muchos juegos en los 2000 y 2010s, y si hay juegos en donde usa espadas y es un caballero, otro donde es un erizo-hombre lobo y otro donde chapa con una princesa humana, bien podría haber uno con un búho místico gigante. Pero no. No hay. Lo inventaron para la película. Al menos le pusieron imaginación a este prólogo. El resto es una buddy movie del montón entre el bichín animado y James Marsden como el policía bonachón (un acierto de casting, eso sí). 

Un muy buen Jim Carrey encarna al archienemigo de Sonic, el Dr. Robotnik. O Eggman, como le pone Sonic en la película dada la forma de los drones que usa para atacarlo en varias ocasiones. Los nerds de Sonic sabrán que en realidad son los nombres usados en la versión americana y japonesa del juego, y el nombre Eggman en realidad alude a la forma del personaje, que es más bien gordo. Salvo en el dibujo animado Sonic Boom, que es una especie de reboot del personaje. Ahí Robotnik es más bien atlético y Sonic tiene una bufanda hipster y piernas largas. (Sí, el personaje tiene una historia rarísima, y la película no es la primera vez que hay controversias, basta recordar el tema de la banda sonora supuestamente compuesta por Michael Jackson para el juego Sonic 3, cosa que es para otra nota larga.).

Jim Carrey le pone bastante onda, ensayando un regreso a su comedia más caricaturesca de los ‘90s. En modo full Ace Ventura, encarna un villano…no sé si memorable, pero que al menos resalta dentro de una historia sin mucha emoción y sin muchos highlights sonoros y visuales. La película transcurre mayormente en espacios urbanos, primero un pueblito y luego San Francisco, y Sonic es un personaje que pide grandes espacios abiertos para que el personaje CORRA. Su refrán es ‘‘tengo que ir rápido’’!. Es cierto, en varias escenas corre bastante y usa sus movimientos como hacerse una bola y romper cosas. También hay una suerte de reversión de las escenas de Quicksilver en X-Men, pero quizás los niñes no se den cuenta del choreo. 

Recién hacia el final aparece una mayor variedad de escenarios cortesía de los portales anteriormente mencionados, pero de forma breve. Incluso el clímax de la película es bastante low-key. Y acá sí me pongo en fan nerd hinchapelotas: al final tenemos la típica escena con el héroe (falsamente) derrotado) que se levanta furioso y con pleno uso de sus poderes. Sonic frunce el ceño y lo rodea un aura eléctrica, a lo Dragon Ball Z. Era el momento ideal para poner a Super Sonic! Si pasaba eso, me paraba a gritar en el medio de la sala. Pero no pasa, y la película termina al ratito.

Durante los créditos tenemos dos escenas que sirven para plantar la posibilidad de Sonic 2, obviamente. Una con Jim Carrey / Robotnik ya con su clásico look pelado y con bigote extravagante, y una con el compañero de Sonic, Tails, el zorro de dos colas que vuela (!), haciendo un breve cameo. Otra marca de época: tratar de remontar una película pobre prometiendo más para una eventual secuela. No hace falta esperar a eso para ver buen material audiovisual del personaje. Los cortos animados Sonic Mania Adventures son geniales y básicamente tienen todo lo que quieren los pibes. Son coloridos, con espacios naturales que se oponen a la visión tecnocrática de Robotnik, la música es entre tropical y funky, llena de sintetizadores brillantes, y dependen puramente de la narración visual y de los efectos de sonido dado que no tienen diálogo, a la manera de muchos cartoons clásicos. Se pueden ver completos en Youtube ACÁ. Realmente son muy lindos. Y si quieren un deep cut, en YouTube también se puede ver Sonic The Hedhegog: The Movie (AQUÍ), que en realidad es una edición de un OVA japonés de dos capítulos. También pueden darle una oportunidad a Sonic Boom, el reboot de Cartoon Network que mencioné antes, que está en Netflix. No es Adventure time o Teen Titans Go!, pero se puede ver. Pese a todo, Sonic: La Película ya está camino a ser una de las adaptaciones de videojuegos más exitosas de la historia, superando incluso a Detective Pikachu. Pero eso no es un gran logro, es simplemente superar con lo mínimo una vara bajísima. Ojalá Sonic 2-si es que alguna vez el proyecto ve la luz- se ocupe de subir la apuesta un poco más.

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