Unidos (Onward)
EE.UU., 2020, 103′
Dirigida por Dan Scanlon.
Con las voces de Tom Holland, Chris Pratt, Julia Louis-Dreyfus,, Octavia Spencer, Ali Wong, John Ratzenberger, Lena Waithe y Mel Rodgriguez.

Hijo de Spielberg

Por Rodolfo Weisskirch

¿Será que la noticia de que Spielberg se bajaba de Indiana Jones 5 me pegó tan duro que ahora veo referencias a su filmografía en cualquier estreno? ¿O simplemente los directores de esta generación necesitan proliferar su fanatismo antes que sea demasiado tarde? En Unidos Pixar decide dejar de lado su amor por Miyazaki. Particularmente porque cambia de eje y decide focalizarse en la influencia que el director de Jurassic Park tuvo en la vida del estudio fundado por John Lasseter.

Recientemente, en una de esas entrevistas que Disney da a difundir en redes sociales, Dan Scanlon declaró que se inspiró en su propia historia para escribir Unidos. Que la ausencia de un padre lo motivó a diseñar esta aventura de dos hermanos que sale a buscar un diamante que les devuelva, al menos provisoriamente, a su progenitor, por 24 horas. Sin embargo, el guionista y director nunca aclaró que tuvo un padre sustituto durante su crianza. El mismo que tuvimos muchos de nosotros (que preferíamos quedarnos en nuestros hogares viendo películas, antes que salir a jugar al fútbol, por ejemplo). Y es que Steven Spielberg siempre puso la paternidad – o la ausencia de ella – como debate en toda su obra. Por eso es que su figura no deja de tener algo de padre simbólico para una generación. En Unidos Scanlon lo representa a Steven como un patriarca cinematográfico. 

En esta historia de elfos, centauros, sirenas y otros bichos mitológicos, dos hermanos -uno introvertido y joven, que desea soltarse y otro más enérgico, experto en mitología- salen a la ruta a buscar una gema que reconstruya un hechizo que reviva al padre completamente. No es menor esa palabra, ya que ambos personajes habían probado la reconstrucción en su hogar pero el asunto funcionó literalmente a medias, quedándose solo con una mitad de la cintura para abajo. 

Mezcla de road y buddy movie con genuino espíritu de aventura spielbergiano, Unidos trae a Pixar de retorno a las metáforas (como en Intensa-Mente) para discutir la paternidad sustituta. De hecho hasta el diseño del personaje del padre –que puede apreciarse en fotos viejas- es muy similar al del director estadounidense. Scanlon viene de dirigir la injustamente subvalorada Monsters University. Por eso acá repite algunos patrones del mundo adolescente que estaban en aquella obra, incluida la figura de la madre viuda, involucrada en la vida de sus hijos, pero que ya tiene nueva pareja.

Desde la premisa, el concepto nos lleva al desenlace de Inteligencia Artificial (Steven Spielberg, 2001) donde David, el protagonista, les pedía a los extraterrestres pasar un día entero junto a su madre muerta centenares de años atrás.Por supuesto, lo que Ian, el menor de ambos hermanos descubre, no es tanto lo que desea conocer de su padre, sino lo que Barley simboliza para él. 

Si bien hay varios lugares comunes propios de la comedia de ruta con personajes en apariencia opuestos, Scanlon y Pixar, siempre consiguen resoluciones narrativas inteligentes para resolver conflictos, no exento esto, claro, de cierta crítica socio-política contemporánea. Otra vez aparece la mirada irónica a la dependencia tecnológica, a la comodidad del hogar y el contexto urbano, pero fundamentalmente la crítica se concentra en el olvido de la historia, la mitología y las construcciones antiguas. Algo de todo esto, pero con un sentido más cínico y feroz ya estaba en Wall-E. Acá, en cambio, Scanlon es más melancólico y nostálgico. No es casual la cinefilia spielberguiana, entonces (incluyendo referencias varias a la tetralogía de Indiana Jones), ya que es esa referencia la que marca el tono global de la película. Más allá de que se habla de una “cruzada” para conocer al padre que siempre estuvo ausente (como en la tercera parte de la saga de Jones), Scanlon se inspira en todas las trampas de las cuatro películas para ponerle piedras (literales) en el camino de los protagonistas.

Estamos ante un viaje de autoconocimiento y reconocimiento del otro, con esa facilidad e ingenio narrativo que Pixar supo validar (aunque con altibajos) a lo largo de su historia. Ciertamente, la película parte de una sucesión de estereotipos autoreferenciales –los diseños de personajes rememoran tanto a Monsters Inc. como a Ratatouille e Intensamente-, pero gracias a buenas decisiones termina generando un universo propio en donde la referencia interna y externa es apenas un punto de arranque para, no casualmente, descubrir la propia indentidad, como si la película también pensara en las paternidades y en los modos de adquirir una personalidad (cinematográfica).

Unidos es una obra colorida, que avanza a un ritmo mucho más acelerado que otras películas de Pixar sin descuidar nunca los conflictos dramáticos, y no rehúsa, pero tampoco subraya, un perfil inclusivo. Por el contrario, exhibe al paso, los cambios sociales y el aggiornamento al presente con una cuota de humor y aceptación.

Si la ausencia de una figura antagónica clara se está imponiendo en la narrativa Disney (hubo un amague en Toy Story 4, y un traspié con Frozen 2), en Unidos encuentra la excusa perfecta para que no haya un “villano”, sino una carrera contra el tiempo lo que enfrente a los protagonistas. El desenlace, apelando al fuera de campo, la construcción del punto de vista, y la justificación del sacrificio, es una nueva demostración de la inteligencia de un guion sin fisuras. Apenas podemos lamentar el recurso del flashback explicativo –aunque está mejor utilizado que en Guasón– y que el plano final apele a la emoción fácil, porque si hubiera concluido una escena antes –e incluyendo una referencia cinéfila para aplaudir de pie- Unidos habría sido perfecta. 

Pero el padre no se va. El padre audiovisual, al menos. Por eso el homenaje es sincero y se siente a despedida.

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